Cómo empezar el año con nuevas rutinas que perduren todo 2021. Cuatro pasos para lograrlo

El año nuevo, junto con septiembre y la vuelta a la rutina, suele ser un momento que a muchos nos sirve para reflexionar sobre nuestra vida y nuestro día a día. Por eso, es una época en la que nos embarcamos en nuevos proyectos, o empezamos cambios que pensamos que serán buenos para nosotros. Sin embargo, también puede ser un momento que, sin una buena gestión emocional, nos genere dificultades como la ansiedad. Por eso, en el artículo de hoy te hablamos sobre cuatro pasos para poder establecer nuevas rutinas que duren, sin morir en el intento.

Escoge una rutina que realmente tenga un valor para ti

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, y uno de los factores que va a tener más peso en la balanza, es escoger una meta o una rutina que realmente tenga un valor para nosotros. Ese valor puede venir de forma interna porque nos apetezca, o de forma externa; por ejemplo, porque sea bueno para nosotros y queremos cuidarnos. Esto hará que se contrarreste la parte negativa y el esfuerzo para realizarlo. Además, sumará emociones positivas al realizar la actividad.

Plantea tu objetivo con metas intermedias

El segundo paso que necesitamos para plantearnos las nuevas rutinas de forma saludable son las metas intermedias, que nos ayudan además, a mantenerla a largo plazo. Seguramente has visto este paso en otros artículos, pero no siempre lo llevamos a cabo porque no le damos la importancia que merece. La utilidad de ponernos metas a corto y medio plazo es por supuesto la motivación, pero también evitar la frustración.

Cuando ponemos metas a corto plazo lo primero que generamos es sensación de logro. Vamos alcanzando metas y nos vamos reforzando por ello. Pero además, las metas a corto plazo nos permiten no tener la mente puesta en el final evitando así, que nos dé la sensación de estar siempre alejados de nuestro objetivo.

Trabaja tu flexibilidad

Además de la parte más estructurada de plantearnos la nueva rutina, es importante trabajar con aspectos propios que nos van a facilitar este nuevo objetivo personal. Uno de los más importantes es la flexibilidad, ya que estamos hablando de una rutina y éstas implican una continuidad alta en el tiempo. Cuando hablamos de actividades, objetivos o propósitos que duran en el tiempo, es importante que éstos tengan la capacidad para adaptarse a los cambios y los imprevistos. Por ello, trabajar nuestra flexibilidad nos va a ayudar a adaptar estas nuevas rutinas a los cambios propios de la vida sin que esto suponga abandonarlos.

Escúchate y darte permiso para cuidarte

Otro punto de mucha importancia es escucharnos y darnos permiso para hacer lo que necesitamos. Quizás esta pauta puede ser la que menos nos esperemos encontrar en un artículo sobre establecimiento de rutinas, pero es una de las más importantes. Como hemos visto al principio, la motivación es un punto necesario y es tan importante potenciarla en positivo, como evitar que decaiga con emociones negativas como la frustración. Así pues, si nuestras necesidades van en contra de nuestra rutina o hábito, es importante parar y cuidarnos primero. De esta forma, evitaremos frustrarnos y asociar negativamente la rutina.

No es igual de importante lo que hagamos en un día de descanso, que lo que hacemos a lo largo de todo un año.

Si quieres saber más sobre el autocuidado y la compasión por uno mismo, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí.

 

 

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