Me da miedo el futuro y lo que pueda pasar

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Cuando nos encontramos ante un evento importante, del que no tenemos certezas y en el que tenemos dificultades para encontrar soluciones inmediatas, es normal sentir incertidumbre.

Esta emoción suele manifestarse en el cuerpo como una señal de “alerta”, que nos prepara para lo que pueda ocurrir. El sentimiento de incertidumbre es adaptativo en algunas circunstancias, pero puede constituir un problema si es demasiado intenso o duradero.

¿Cuándo puede la incertidumbre ser un problema?

Es posible que vivamos situaciones en las que pasamos mucho rato pensando en el “qué pasará”; rumiando sobre los peores escenarios que somos capaces de imaginar y las consecuencias de los mismos. Estos pensamientos suelen generar ansiedad. Puedes conocer más acerca de la ansiedad anticipatoria pinchando aquí.

Esta constante preocupación por el futuro puede llevarnos a tomar decisiones para tratar de impedir la peor de las consecuencias que hemos imaginado. Por ejemplo, puedo tomar la decisión de no ir en metro ante la posibilidad de encontrarme con alguien que pueda hacerme daño, o puedo decidir llamar varias veces a mi hijo para comprobar que está bien, ante la posibilidad de que haya podido pasarle algo. Esta preocupación puede acabar constituyendo problemas clínicos propios del trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada o un trastorno agorafóbico.

Por lo tanto, la incertidumbre puede constituir un problema cuando interfiere en mi día a día o cuando dirige mi comportamiento.

Claves para manejar la incertidumbre

Podemos seguir una serie de pasos útiles para manejar todas las emociones. Para profundizar en este tema, no te pierdas nuestros artículos de manejo emocional.

Cuando has identificado la emoción que sientes como incertidumbre, se pueden poner en marcha las siguientes estrategias para ayudar a manejarla:

1) Acepta la incertidumbre como una emoción adaptativa. No la juzgues y trata de darte mensajes como “es normal” o “está bien sentir incertidumbre”.

2) Recuerda que no podemos hacernos cargo de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Trátate con cariño cuando te sientas arrastrado por la espiral del miedo al futuro. Entiende que es algo que puede pasarnos a todos y respira profundamente para reducir la intensidad emocional.

3) Párate a pensar si las conductas que estás llevando a cabo son una forma de reducir la incertidumbre. De lo contrario, llevarlas a cabo puede hacernos entrar en un círculo vicioso que genera mayor malestar.

4) Mira a ver si lo que intentas lograr es algo que no depende de ti. Puede que, cuando tratas de poner soluciones a lo que te preocupa, estés intentando cambiar algunos hechos que se escapan a tu control.

5) Trata de tomar decisiones a corto plazo que te acerquen a las metas que quieres lograr. Vuelve al presente para poder ver las posibilidades que tienes a día de hoy.

6) Cuando sientas que el haber pensado en el futuro te ha generado una bajada de tu estado de ánimo, es importante que realices actividades de las que disfrutes, aunque no sean tan placenteras como antes. Salir con amigos, hacer deporte o hacer manualidades, son algunos ejemplos de tareas que exigen prestar atención a otra cosa externa a los pensamientos.

Recuerda que las emociones son universales y adaptativas. Aunque pueden llegar a ser un problema que para solucionar requiera contactar con un profesional. Si quieres conocer a nuestro equipo de profesionales, pincha aquí.

Incertidumbre y Covid

La pandemia es una situación que nunca antes habíamos vivido. Aparecen muchas preguntas relacionadas con muchas áreas de nuestra vida (salud, trabajo, familia, etc.), para las que no tenemos respuesta.

Con todo esto, es normal sentir emociones difíciles de manejar. No saber qué va a ocurrir o cuánto tiempo va a durar esta situación incierta de constante cambio puede generar una bajada del estado de ánimo o momentos de ansiedad.

Por ello, es importante tomar medidas que nos cuiden y nos alejen del constante flujo de información que recibimos como:
– Elegir momentos limitados del día en el que informarse y fiarse de fuentes seguras.
– Tratar de mantenerse en contacto con amigos y familia.
– Mantenerse activo psicológica y físicamente.
– Permitirse algunos momentos desagradables. Aceptando que, ante una situación tan particular, aparecerán emociones intensas y molestas.
– Ocúpate de lo que está bajo tu control. Toma acciones que puedas hacer en tu día a día y céntrate en el presente.