Asertividad, qué es y cómo adquirirla

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Decir las cosas que nos molestan no es tarea fácil. No todas las personas nos sentimos cómodos cuando queremos transmitir que algo no nos ha parecido bien o nos ha hecho daño. Pero ¿y si quiero hacerlo y no sé como?

La asertividad

¿Cómo digo lo que me molesta?

La asertividad es la forma de comunicación en la que decimos aquello que necesitamos decir y tenemos en cuenta al otro. Se trata de una forma de estar bien con nosotros mismos en relación al otro. Es normal sentir miedo cuando intentamos ser nosotros mismos en nuestras relaciones. Sin embargo, suele ser este estilo de comunicación el que más las cuida.

No decir aquello que nos está haciendo daño o que no es de nuestro gusto, suele acabar saliendo en forma de discusiones, ansiedad, tensiones en el ámbito laboral, ruptura de relaciones, etc.
Se trata de decidir sobre nuestra propia vida, para que no sean otros quienes lo hacen por nosotros. Con esta forma de comunicación perseguimos los siguientes objetivos:

1) Marcar nuestros límites
2) Ser uno mismo sin ofender a nadie
3) Tener la oportunidad de expresarnos

En resumen, la asertividad es la manera de cuidar nuestras necesidades sin ir en contra del otro. De esta manera tenemos en cuenta tanto nuestros derechos como los de los demás.

¿Por dónde empiezo?

Una de las habilidades que este estilo de comunicación nos aporta es poder transmitir al otro aquello que me molesta. Recuerda que no todo lo que hacen los demás nos va a parecer bien, pero tampoco podemos esperar que adivinen aquellas cosas que no nos gustan. Por tanto, cuando algo nos molesta, nuestro derecho es decirlo con el objetivo de pedir un cambio de comportamiento.
Para poder pedir un cambio a otra persona vamos a necesitar algunos pasos previos al comienzo de la comunicación:

  • Elige un buen momento.

No es recomendable empezar una conversación si estamos muy molestos o enfadados. Es mejor dejar que la emoción baje en intensidad antes de empezar a hablar. No todos los momentos son adecuados.
Si el momento idóneo no aparece, habrá que fabricarlo. Por ejemplo; si ocurre que cuando voy a hablar con mi pareja suelo encontrarle ocupado, y no encuentro el momento de hacerlo en casa. Una idea es salir a dar un paseo o a cenar algo en un ambiente agradable para poder decirle lo que pienso.

  • Saca solamente un tema.

Si me han molestado varias cosas, es mejor elegir un único tema del que hablar. Cuando hayamos logrado manejar ese aspecto, pasaremos con otro. Intentar combinar varios temas es una tarea compleja.

  • Prepara de antemano la crítica.

Lleva preparado el inicio de la conversación. Esto no consiste en preparar toda la conversación anticipando lo que va a contestar al otro. Únicamente prepara cómo transmitir aquello que te ha sentado mal. No se trata de ganar, solo de que el otro me entienda y yo pueda entenderle a él.

  • Comienza diciendo algo positivo.

No consiste en “bailar el agua” al otro. El objetivo es incluir aspectos positivos del otro en la conversación y no centrarnos solo en la parte negativa. Con esto solemos lograr que el otro nos escuche más atentamente.

¿Cómo puedo hacer la crítica?

Las primeras veces es recomendable tener en cuenta los pasos que te presentamos a continuación. A medida que nos entrenamos en esta habilidad, es probable que abandonemos la estructura para hacer el discurso un poco más nuestro.

  • Describe la situación.

Intenta que la situación que ha ocurrido o el hecho que te he molestado sea lo más objetivo posible. No emitas juicios de valor. Es decir, no le decimos al otro “me has ignorado o no me has hecho caso” sino que decimos “antes mientras te hablaba te has puesto a hacer otra cosa”.

  • Cuenta cómo te has sentido.

Es importante transmitir al otro cómo te han hecho sentir sus actos. No otorgues intencionalidad. A veces podemos hacer cosas con una intención y, sin querer, hacer daño a alguien. Un ejemplo de esto es cuando vamos andando y pisamos al de al lado. La intención no era pisarle ni hacerle daño, pero se lo hemos hecho.

  • Empatiza con la persona.

Intenta ponerte en el lugar del otro. No tienes que estar de acuerdo con la situación, sino tratar de comprender lo que ha llevado al otro a hacer eso. Puede que esté muy ocupado, preocupado por algo o en un momento difícil.

  • Pide un cambio.

El objetivo de transmitir al otro lo que te ha molestado es que esta situación no se repita. No puedes controlar que la otra persona cambie, pero puedes comunicar tu necesidad de cambio, lo que te gustaría que ocurriera en ora ocasión similar.

  • Ofrece alternativas.

Si la otra persona no sabe o no puede lograr entender lo que pides, puedes pedir un cambio o dar una alternativa concreta. Es posible que al empatizar con la persona se nos ocurran soluciones distintas.

Para tener estos pasos a mano puedes descargar nuestra infografía sobre la asertividad.
Si sientes que tienes especiales dificultades para llevar poner en marcha una comunicación asertiva, no dudes en contactarnos para encontrar la causa y poner en marcha posibles soluciones.

 

 

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