Experiencias

Pues esto era un niño con dos hermanos, un hermano y una hermana. Él tenía menos amigos que su hermano y él lo pasaba mal porque se metían con él o le pasaban menos jugadas, por este motivo empezó a ir a hablar con una persona muy maja y encantadora que conocía súper bien a los humanos. Después de unos días de hablar con ella, ya no se metían tanto con él y se empezaba a sentir mejor, pero aún faltaba un viaje muy largo en el que este chico era el protagonista.
Llegó el verano y él dejó de ir a hablar con ella durante este mes y empezó a flojear en autoestima, lo que él trabajaba con ella para que no esté tan baja y no se sienta tan mal.
Lo que a este niño le bajaba la autoestima era que le criticasen, se metieran con él, no le apoyaran y le insultasen.
Y él era un niño que necesitaba la ayuda de su psicóloga para seguir luchando contra su autoestima para que crezca. Él quería que el colegio no llegase pero por otra parte lo deseaba para seguirse riendo con ella. Después de unos meses hablando el niño cambió de grupo de amigos, hizo nuevos amigos y su vida empezó a cambiar para bien, estaba más a gusto, seguro y tenía confianza en sus nuevos amigos.

La verdad es que no sé muy bien como empezar a escribir esto, pero si lo hago es porque sinceramente creo que me ha ayudado y que merece la pena. Para que os hagáis una idea, soy un chico normal de 19 años que realmente no tenía ningún motivo importante para empezar a ir al psicólogo, como puede ser el fallecimiento de un familiar o estar atravesando una situación muy complicada en casa, pese a que sí he pasado por cosas que me han marcado mucho. Lo cierto es que el empezar con todo esto se lo debo a mi madre, ya que fue ella la después de insistirme durante bastante tiempo y que yo me negara día si y día y día también, consiguió convencerme para “probar”. Mi hermano pequeño ya había estado yendo a terapia durante un tiempo, y la verdad es que según me contó le había ayudado bastante. En lo que a mi me toca, he de decir que es algo que no me esperaba y que creo que todo el mundo debería probar. Viene muy bien tener a alguien que realmente no sabe nada sobre ti a quien contarle las cosas que no eres capaz de hablar con nadie, sabiendo que realmente te puede ayudar o dar consejo.
En resumen, que si alguien aún sigue pensando que el psicólogo es solo para personas con problemas mentales o situaciones extremadamente complicadas, yo puedo decir desde mi experiencia que para nada, y que es algo muy positivo para sentirse bien con uno mismo y encontrar otra forma de abordar los problemas que cada uno pasa en su día a día, por muy grandes o pequeños que parezcan.

Cuando le dijimos a nuestro hijo que habíamos pedido cita con una psicóloga, se enfadó y dijo que no quería ir. La primera sesión se sentó con la capucha puesta, mirando hacia abajo y con la boca cerrada.
Después de presentarnos, ella nos pidió que les dejáramos un rato para hacer algunas actividades juntos. Al terminar la cita él mismo propuso que quería volver y nos enseñó una lista de objetivos que él mismo había escrito.
Llevamos dos meses acompañándole a consulta. Nuestro hijo ha mejorado enormemente sus manías y sus miedos, pero sobre todo, se conoce mucho mejor. Sabe por qué le ocurre lo que le ocurre e incluso nos avisa cuando nos hace pequeñas trampas para evitar situaciones que le cuestan.
Creemos que aún le queda un tiempo de trabajo y si sigue en esta línea, confiamos en que le siga haciendo un niño más feliz y que sepa saltar sus propios obstáculos.

Hace 4 años tuve la suerte de encontrar a Violeta en un momento bastante duro, en el que habían explotado problemas que tenía enquistados desde hacía tiempo. Gracias al trabajo que hicimos juntas conseguí retomar mi vida y resolver conflictos que me mermaban la energía diariamente. A día de hoy continúo trabajando en esos aspectos que tan arraigados estaban en mí, en estos momentos con Laura, otra vez tuve suerte, y cada vez me encuentro mejor conmigo misma. Me siento muy agradecida de haber podido hacer terapia con ambas dos puesto que los cambios que he percibido son gigantes, sigo siendo la misma persona, pero con mucho menos sufrimiento y muchísima más calma. Gracias por todo.

Desde que estoy yendo al psicólogo siento que estoy consiguiendo mejorar muchos aspectos de mi vida. Estabilizar mi estado emocional y controlar los picos que puedo llegar a tener tanto los picos altos (de felicidad) como los bajos (de tristeza). He conseguido con su ayuda gestionar mejor diversas situaciones, aprender a identificar las sensaciones y emociones que trabajamos poco a poco. Otros temas en los cuales noto mucha mejoría desde que estoy yendo son la autoestima y la autoexigencia. Personalmente, me siento muy contenta y orgullosa de haber sido capaz de pedir ayuda externa.

Cuando llegué a consulta me encontraba muy nervioso, perdido, cómo con miedo.
Síntomas de no poder pensar con claridad, fuerte presión en el pecho y de no entender nada de lo que me estaba ocurriendo. Me sentía mal en general.
Con la doctora Violeta, recuerdo que trabajamos el cómo controlar esa fuerte presión en el pecho. Además vimos cuales eran los temas que me generaban ese mal estar y como podíamos solucionarlos.
Otra cosa que me ayudó bastante fue el comprender mediante fábulas y metáforas que estaba ocurriendo, y cómo hacer que se pasara.
Después de todo me encontré mucho, muchísimo mejor. La presión desapareció, entendí lo que me generaba ese malestar y todo aquello que no podía comprender en aquellos momentos de tantos nervios con los que llegué por primera vez a consulta.
Vi que al final todo pasaba y me alegre por ello.